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Mostrando entradas de noviembre, 2023

Aun te siento

Una vela encendida, Me recuerda tu calor, Antes de apagarse. Una flor abierta, Me recuerda, Lo que duró tu existencia. Una pluma en vuelo, Me recuerda lo liviano, Que se hizo en mí, Tu recuerdo. Un adiós latente, Que duele más, Que una afilada navaja, Cortando mi piel. Una gota de lluvia, Entre las manos, Como imposible, Es retenerte a mi lado. Como arena que se escapa, Así te me escapas, Sin aviso, Sin prisa, Sin detenerte.

¿Realmente será mala suerte?

¿Es realmente mala suerte? Fausto miro cansino el espejo antiguo que reposaba contra la pared de la sala. Estaba agotado, frustrado y tenía el ánimo por los suelos. Desde que había iniciado la semana, una serie de eventos desafortunados habían opacado su tan ansiado ascenso laboral y su mudanza. El lunes había iniciado como cualquier día pero al llegar el mediodía habían comenzado los problemas. Como primer día de la semana, creyó normal que hubiese inconvenientes pero solo fue el primero de una seguidilla sin pausas. Lo habían ascendido la semana anterior y ese lunes al hacerse cargo del nuevo equipo, las directivas fueron mal entendidas y provocaron la perdida de un cliente muy importante, por lo que la responsabilidad recayó en él.  El martes los proveedores no registraron bien los pedidos de materiales y no se completaron las entregas provocando la llamada de atención de sus superiores. El miércoles su mama le llamo alarmada avisando que su abuela, quien había compa...

Desde otros ojos

Nací en una gran ciudad rodeado de amor, mi familia vivía en un pequeño mono ambiente y todo fue alegre. Aunque como toda historia con su quiebre, la alegría se diluyó. Mis padres traían nueva vida al mundo y nuestro nido de amor quedó apretado. Me hicieron creer que “donde comen dos, comen tres” era un dicho mentiroso. La nueva integrante debía sentirse cómoda y lo entendí. Ella era tan hermosa, que ya no había miradas para mí. Con el tiempo tampoco hubo más juegos. Creí que perjudicaba la convivencia, sin embargo una luz de felicidad brillos en mis ojos marrones. Mi papá me cargó en la camioneta y salimos rumbo al parque, a correr como a mi tanto me gustaba. No entendía porque tomaba otro camino distinto, yo solo me mantenía feliz. El sol dejaba de alumbrar, entonces papá estacionó en un lugar que no era el parque, solo sabía que estaba muy lejos de casa porque veía campo. Y ahí quedé. Pensé que talvez me lanzaría algunos palos, pero ahí quedé. Vi que el auto se alejaba cada vez más ...

Vivencias

                                                   Lunes Son las siete y cuarto de la mañana, desperté justo a tiempo para levantar a Sara. Todos los lunes es igual si no la llamo no se levanta, pensé. - ¡Sara! Por favor, vamos a llegar tarde. -Bueno mamá… -Despertá a tu hermano, también. -¡Okey!  Como un rayo, me vestí, tomé mi cartera, las llaves de mi auto y me dispuse a salir a la escuela. Durante el camino y mientras los chicos dormían solo pensaba que tenía toda la semana por delante antes de que llegara el ansiado fin de semana en el que el despertador no sonaría. Sentí un cansancio tal y un disgusto que hizo que girara el volante a otra dirección. Sin darme cuenta ya no estaba en camino al trabajo, sino en la ruta que conducía a un pueblito cercano al que ...

Desenlace Evidente

La noche caía lentamente sobre el poblado, mientras en las casas las lámparas de una en una eran encendidas. El frío hacia que la gente se moviera aletargada y que evitara, a toda costa, deambular por las calles. Desde la ventana podía ver todo lo que necesitaba.     Tomé el papel y la pluma que se encontraban sobre el escritorio y después de pensarlo unos instantes, escribí  un pedido de rescate que enviaría a la familia.  Sonreí mientras llamaban a mi puerta.  Ella no sabía que sería secuestrada.  No tenía idea de lo que mi mente le reservaba.                                                            Kieran Black

Espadas de chocolate

-A veces aparece, le dije. -¿Quién? Me preguntó ella. -Ese sentimiento feo, respondí. A veces se hace grande, dura varios días y noches. Todo se oscurece mucho. -¿Por qué crees que sucede? Me dijo, frunciendo el ceño casi imperceptiblemente. Nuestra sesión llevaba ya unos 10 minutos.  -No lo sé, respondí. Creo que tiene que ver con el frío, con el invierno o con la lluvia. Porque hay días soleados en que la claridad no me deja verlo. Es como si no existiera en realidad. Escucho Bon Jovi y canto 'Living on a prayer' con la cuchara de madera como micrófono mientras cocino.  Pero luego..vuelve..siempre vuelve. Me llena de pañuelos la mesa de luz y de chocolate las alacenas, y lo peor es que nunca son suficientes. Es como un monstruo que está en el armario y sale de vez en cuando, aún sabiendo que no es bienvenido.  -Se llama tristeza, exclamó despues de unos segundos. Y nunca es bienvenida, tiene mala fama.  -¡Ya veo por qué! Solté y nos reímos.  Luego ...

Entre margaritas y colibries

Nuestra semana había comenzado como cualquier otra, el domingo nos levantamos a las 9 de la mañana, desde que nos jubilamos ese era nuestro horario predilecto. Aunque a veces, por costumbre, nos despertábamos a las 7AM, sin embargo, para ser sincero, vos siempre te levantabas un ratito antes. Ibas al baño, te peinabas esos rulos, que siempre caían sobre tus hombros y luego ponías la pava para el mate. A mí me costaba más separar mi cuerpo de las sábanas, pero cuando lo lograba y me veías en el pasillo, me apurabas tal cual niño que llega tarde a la escuela; luego nos reuníamos en torno a la mesa a tomar nuestros sagrados amargos. Ese domingo nos habían quedado medialunas caseras que había hecho nuestra nieta, estaba incursionando en el mundo de la pastelería, así que siempre teníamos la casa llena de sus delicias. Las tuyas eran dulces y las mías saladas, siempre tenías que tener algo dulce para acompañar el mate, esa era tu única condición para tomar amargos conmigo, en nu...

Vivir jugando

  Había una vez un bosque muy lejano donde muchos animalitos silvestres habitaban el lugar. Pocos conocían aquel bosque y se decía que era encantado. Todos vivían muy tranquilos. Si había alboroto eran las tardes de juegos que no podían faltar. Cada uno de los habitantes cuidaba bien de cumplir con sus tareas. Los animalitos que andaban de día, preservaban el espacio. Se dice que Lía, Doña Liebre, salía de su casita siempre con una escoba en la mano para barrer los senderos; Juan, el Ciervo, se encargaba de buscar la leña para los días fríos, el pasto para alimentar a sus hijitos y el agua fresca para su amada; Nora, la Ardilla, era la más conocida por ser cocinera, le encantaba recolectar nueces para preparar los ricos bizcochuelos a los niños del bosque. Cuando caía la tarde, muchos animalitos ya descansaban en sus casas, entonces, salían a trabajar los del turno noche. Por ejemplo, Raúl y Matías, los Búhos, eran los vigilantes de la zona para cuidar que todo esté bien. O las ara...