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Mostrando entradas de febrero, 2024

Antologías, certificados y revistas 2023

Tres casas, un hogar

Tres casas, un hogar Inhala, exhala... inhala y exhala... Era todo lo que me repetía antes de salir de la casa. Mi día comenzaba abriendo los ojos, asegurándome de que la luz que veía era del sol entrando por la ventana y no esa que dicen se ve al final del túnel. me sentaba en la cama tocando el suelo con los pies y apagaba la alarma del despertador en el primer timbrazo, siempre despertaba antes de que sonase, quizás el estar en alerta constante me había despertado un sexto sentido.  Una vez calmado y en mis otros cinco sentidos ya conocidos, salía del dormitorio y me dirigí a la pieza de los mellizos, esos angelitos son mi responsabilidad desde que nacieron, ya que nuestra casa no es segura, no lo era para mi mucho menos para dos bebes de dias de nacidos.  Esa casa estaba en una guerra constante entre mis padres, yo con mis 12 años lo soportaba, pero no quería eso para ellos. Así que cuando tuve oportunidad me los llevé. Tuvimos suerte, la asistente social que trató nuestro...

a la abuela

Que si de chicos había algo fascinante, era visitar el campo de la Doña Jacinta. Corríamos alegres para abrazar aquel hermoso corazón. Su aroma nos transmitía paz. Sus polleras largas y coloridas con olor a flores mesclado con el rico olor a estofado, nos ponía contentos porque era la comida favorita nuestra. Los medio días eran tan alegres, todos los nietos charlando y comiendo en la larga mesa. En la punta se sentaba ella con su sonrisa que adornaba el rostro. La abuela siempre dijo que sus nietos son la luz de sus ojos. Cuando todos salían a correr por el campo con los animales, yo prefería acompañar a la abuelita en sus lecturas. Sentada en aquel rincón junto a la ventana, para observar a los niños, tomaba su Biblia y pasaba un par de horas allí. Yo disfrutaba escucharla leer, su cálida voz me daba alegría. Siempre repetía un proverbios “Corona de los viejos son los nietos, y la honra de los hijos, sus padres”. Los años pasaron, así como la memoria. La abuelita Jacinta ...

Y ahora solo el vacío

Inhale fuerte, muy fuerte, intentando retener tu aroma el mayor tiempo que pudiera, te alejabas y era algo que me dolía, mi corazón se rompía y no se, en qué momento, lágrimas empezaron a caer empapando mi rostro y rompí en llanto callendo sobre mis rodillas, apoyé mis manos en la vereda, como si eso me detuviera de caer al vasio. Estaba ahí, fuera del bar en el que minutos antes mi corazón latía desbocado de felicidad y en un segundo unas palabras expulsadas de tu baca me golpearon derribandome sin ningún remordimiento...  Era tu flor favorita del jardín, era tu jardín de primavera, era única y así lo sentía, y era toda para ti y ti eras todo para mí... Y ahora solo llueve en primavera... Acuarela 

secretos

Su abuela le había enseñado. Como se veía la luna cuando iba a llover, como cantaban los pájaros cuando anunciaban un tiempo frio o como las hormigas trabajaban arduamente previniendo tiempos de sequía. Le había enseñado muchas cosas que ya no recordaba pero que cualquier gesto traía esos recuerdos guardados al presente.   La vida había hecho que se alejara de todo y de todos buscando un mejor futuro en la gran ciudad donde los bloques de cemento y acero cercaban todo a su paso. La monotonía y las prisas colmaban su presente, uno tras otro los días comenzaron a pasar, luego meses y después años. Los cabellos oscuros se tiñeron de blanco y los movimientos se tornaron lentos. Pequeños olvidos se transformaron en lagunas abrumadoras de vacío sin noción de la realidad que vivía. Uno a uno fue olvidando a quienes la rodeaban y poco a poco retorno a los recuerdos de su niñez.  -No te vayas abuela, juega un poco más conmigo- murmuro mirando a la ventana abierta. La e...