Tres casas, un hogar Inhala, exhala... inhala y exhala... Era todo lo que me repetía antes de salir de la casa. Mi día comenzaba abriendo los ojos, asegurándome de que la luz que veía era del sol entrando por la ventana y no esa que dicen se ve al final del túnel. me sentaba en la cama tocando el suelo con los pies y apagaba la alarma del despertador en el primer timbrazo, siempre despertaba antes de que sonase, quizás el estar en alerta constante me había despertado un sexto sentido. Una vez calmado y en mis otros cinco sentidos ya conocidos, salía del dormitorio y me dirigí a la pieza de los mellizos, esos angelitos son mi responsabilidad desde que nacieron, ya que nuestra casa no es segura, no lo era para mi mucho menos para dos bebes de dias de nacidos. Esa casa estaba en una guerra constante entre mis padres, yo con mis 12 años lo soportaba, pero no quería eso para ellos. Así que cuando tuve oportunidad me los llevé. Tuvimos suerte, la asistente social que trató nuestro...