Inhale fuerte, muy fuerte, intentando retener tu aroma el mayor tiempo que pudiera, te alejabas y era algo que me dolía, mi corazón se rompía y no se, en qué momento, lágrimas empezaron a caer empapando mi rostro y rompí en llanto callendo sobre mis rodillas, apoyé mis manos en la vereda, como si eso me detuviera de caer al vasio. Estaba ahí, fuera del bar en el que minutos antes mi corazón latía desbocado de felicidad y en un segundo unas palabras expulsadas de tu baca me golpearon derribandome sin ningún remordimiento...
Era tu flor favorita del jardín, era tu jardín de primavera, era única y así lo sentía, y era toda para ti y ti eras todo para mí... Y ahora solo llueve en primavera...
Acuarela
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