Mi descargo
En un mundo cargado de gente mediocre, no es fácil cargar con el peso de la personalidad con la que fui dotado. Buscar la perfección, no conformarse hasta completar eficientemente un trabajo, poseer el conocimiento preciso para las tareas encomendadas o simplemente saber con exactitud que procede luego de cada evento. Las cosas hechas a medias no es algo que este en mi mente como así también involucrarme en situaciones vanas y carentes de sentido, las celebraciones no son de mi competencia, he llegado a un punto en el que nada tiene sentido. He tratado de resistirme a “ir con la corriente” y a pesar de eso nada satisface mi ingenio, mi mente busca nuevos horizontes pero todo carece de significado.
¿Deberé rendirme a este mundo simple y bajo, al aglomeramiento de los que no piensan, a la avalancha de mediocridad que me atropella? Mi mente adelantada a desconectado del alma apasionada que alguna vez creí tener, aprendí con mucho dolor que ambas no son posibles, que el mundo destruye la pasión y que las ilusiones propias son engaños efímeros de sentimientos frágiles y dolorosos.
Mis sentimientos se han ido desvaneciendo al igual que las sensaciones. Ya no espero nada de nadie, ya no anhelo sentimientos o gestos que los demuestren, ya no busco encontrar señales que me indiquen que lo que creía era cierto. Tan solo sigo rigurosamente de pie ante la vida insignificante que llevo, porque me rehúso a ser partícipe de una muerte sin sentido.
Kieran Black
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