Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2023

Farol de Luz

Farol de luz El hombre nace en un mundo roto y crece en un ambiente que vive en el más o menos bien con naturalidad. Así respira y sigue remándola en dulce de leche para afrontar la cotidianeidad que acorrala. El calzado se le gasta y la piel está cuarteada de tantas experiencias que le salieron más o menos bien. Su carga le encorva la espalda y le frustra el alma. Ya no desea ni el más o menos, ni el bien. Se pregunta ¿Será que así será siempre en un mundo roto? Dice andar más o menos bien porque al bien no llega Con eso tapa lo quebrado que está el hombre junto al mundo La va piloteando y se deje arrastrar por el viento de la vida. Por ahí le alumbra un farol de luz que le da fe. El roto mundo contaba con algo de luz para el hombre. Descarga su espalda y camina en contra del más o menos bien. Y lo único sano que observó fue ese farol de luz que le dio fe. Mei 

La maldición

Quiero que te enfries, y que todo en tu mundo me espante,  quiero que te consumas y te conviertas en cenizas, y que el eco de tus risas sea para mi como el sonido de las aves cantando, familiar pero lejano Y quiero olvidarme de tu nombre,  y que los labios que lo alojen queden sellados para siempre,  quiero que el fruto de mi mente ya no este envenenado con tu esencia nunca más Y, sin embago, te pienso a cada instante, tu fantasma llena los vacios que dejaste y todos los espacios que quedaron deshabitados,  y no puedo exorcizarlo, porque no me queda nada,  y le temo a los fantasmas pero le temo más a la soledad. Tomás Bundi 

Tango de mariposas

Ella estaba sentada en el pie de la cama, cepillando su largo cabello para luego trenzarlo, “relucientemente bella”, pensó él. Eduardo la admiraba, mientras se colocaba la camisa blanca, y ella hacía lo propio con su vestido.  —Ven aquí, déjame ayudarte— susurró ella, y sus suaves manos recorrieron el pecho del hombre para anudar su corbata por última vez—Ahora te toca a ti—sonrió. Ella volteó y él le subió la cremallera del vestido rojo, y entonces se volvió a perder, en aquella mariposa rosada que adornaba la piel de la mujer. Sería la última vez que la apreciara. —¿Lista? — le preguntó Roxana asintió, lo tomó de la mano y salieron a caminar, primero fueron al parque Quiroz y se hamacaron como cuando eran niños, recordando la primera vez que se vieron, cuando vivían sin preocupaciones alguna por el futuro. Luego almorzaron en lo de Tatita, ella había sido su madrina de bodas, pero cuando la cocinera los vio entrar sonrío con pena, sabia mejor que nadie lo que les había sucedido. ...