Desperté con la necesidad de dedicarte estas líneas.
El invierno siempre ha invitado a la nostalgia, pero este en particular ha sido frío, crudo y oscuro.
Estuve internada y me diagnosticaron depresión, me colmaron de pastillas, pero no hay medicamentos que apaguen el dolor de la ausencia. Así que el médico me recomendó aire puro y naturaleza, por eso me he mudado a la casa de la montaña. Soy obediente y sabes que siempre lo he sido, pero he visto caos a mí alrededor y me he desbordado; buscaba tu mano, aquella que era mí calma, pero no estabas así que me convertí en una persona muerta en vida, estaba en modo automático, mi creatividad se había ido y está es la primera vez que tomo la pluma desde aquel día.
Recordé una de nuestras últimas charlas en esta casa. ¿Qué te gusta del invierno? me preguntaste y te respondí las mandarinas al sol. Entonces volviste con un cajón; eso fue un flashback de cuando me sentía feliz, completa y plena. Estaba sonriendo y al verme soñando des...